Con la pluma y la palabra
Un refugio para quienes la frase "sólo palabras" no tiene sentido.
22 de marzo de 2011
25 de febrero de 2011
Una Feria del Libro con Vargas Llosa y más superficie - La Nación Cultura
El premio Nobel, duro crítico del gobierno de Kirchner, llegará el día posterior a la apertura
14 de febrero de 2011
Blecua: "La tecnología ha resucitado el gusto por la lectura" - La Nación Cultura
Lo afirmó el presidente de la Real Academia Española; trabajos conjuntos por la lengua
9 de febrero de 2011
Zirvo - Diego Bello
-Apúrate Zirvo!! , Vamos a llegar tarde
Zirvo se sacudió la modorra, Pizon siempre estaba allí para recordarle sus obligaciones, aunque esta vez su preocupación no era infundada, debían apurarse
-Arriba Zirvo- Insistio Pizon
-Tenemos que llegar a la reunión de las tribus- exclamo con impaciencia
-Pero tengo que contarte lo que descubrí ayer- Dijo el joven
-Hazlo mientras nos movemos, tenemos que estar en la orilla del lago antes de medianoche-
Zirvo se levanto, moría de ganas de contarle a su amigo su aventura de la noche anterior, pero sabia que su compañero de clan tenia razón, no podían faltar a la reunión sagrada.
Abandonaron su guarida tomando las precauciones necesarias, nunca se sabía cuando uno de esos asquerosos reptiles estaba en las cercanías, su táctica preferida era esperar sumergidos en el río, el mes pasado cuatro de los suyos habían terminado en las fauces de uno de ellos
Atravesaron el arroyo a buen ritmo, y esquivaron las colinas para evitar la “Tierras Arrasadas”
La mera visión de esa gran extensión de terreno le helo la sangre a Pizon
-No se por que te sientes tan atraído por ese lugar- Le pregunto a su compañero
-Sabes que solo las sacerdotisas tienen permitido el paso a ellas-
-No creo que te guste lo que voy a contarte entonces- Dijo Zirvo, anticipando la expresión de preocupación que pondría Pizon
-Anoche decidí no unirme a la incursión de cacería y…-
-Y te internaste en las “Tierras arrasadas” ignorando la prohibición- Interrumpió Pizon, conociendo a su amigo
-¿Sabes que hay mas allá de la meseta?- Pregunto intentando posponer el sermón que seguro debería escuchar.
-Te contare lo que paso-
Espere a que la partida de cazadores se alejara, ya sabes que siempre están ansiosos de demostrar que no tienen miedo a morir, y me dirigí hasta la meseta, soplaba un viento extraño, como intentándome disuadir, te digo que al comienzo casi lo logra, después de avanzar un buen trecho y solo ver esa interminable sucesión de valles y montañas ya estaba por emprender el camino de vuelta.
Y en ese momento la vi, la montaña más grande que jamás había visto, aunque tenía una forma muy extraña, la cima era puntiaguda (eso es bastante común, lo se), pero sus laderas eran demasiado verticales, y tenia una cuevas en ellas, distribuidas de una forma demasiado regular. Siempre me había preguntado de donde sacaban las sacerdotisas el Mana para la ceremonia de la fertilidad, supuse que debería ser ahí, así que me dispuse a investigar.
Me dirigí hasta la cueva mas cercana, me costo bastante llegar a esa altura (la cueva estaba a la mitad de la altura de la montaña y me di cuenta de que era enorme, podríamos poner a todos los guerreros de las tribus a pasar por ella al mismo tiempo, tenia una especie de puerta de madera, pero estaba torpemente cerrada, eso me preocupo bastante, alguien con ese tamaño y además que se diera el lujo de no cerrar bien su guarida debía tener mucha confianza en su supervivencia, entre, con mi lanza preparada, esperando al menos ver a la criatura antes de morir de una forma horrible.
Mi sorpresa fue creciendo al comprobar que no había ninguna criatura, que la montaña estaba hueca, y que estaba llena de cosas fascinantes. Rebusque con la mirada intentando encontrar alguna especie de laguna o altar, ¡Tenia que descubrir el secreto del Mana! Pero no había nada que me indicara la fuente del preciado líquido, había cuatro extraños árboles sin hojas que se encontraban unidos en las copas, formando una especie de superficie horizontal. Fue en ese momento que sentí el cántico de las sacerdotisas acercándose.
Sabia que si me descubrían me expulsarían de la tribu, así que me escabullí entre los árboles para ocultarme de las Sacerdotisas, al parecer avanzaban casi en trance con su hipnótico canto ya que no detectaron mi presencia. Decidí seguirlas para averiguar lo más que pudiera, ya me había arriesgado mucho como para volver con las manos vacías. En ese momento descubrí el destino de las Sacerdotisas, en una esquina de la cueva vi una colina que antes había ignorado ya que no parecía demasiado especial. Pero al mirarla con más detenimiento me di cuanta de se movía lentamente, arriba y abajo, arriba y abajo, ya el grupo de nuestra tribu se había posado sobre ella y comenzaron a practicarles unos agujeros con sus lanzas en la parte mas alta de la montaña a toda velocidad. En ese momento algo terrible sucedió.
La furia contenida del temblor pareció liberarse y desquitarse con el grupo de mujeres, la montaña pareció entrar en erupción, se hincho, creció y luego se derrumbo sobre las Sacerdotisas, sembrando el pánico en el grupo, honestamente a mí también me invadió el terror y comencé a huir rápidamente de allí. No mire atrás en ningún momento
Así que pienso que el ritual de Fertilidad de esta temporada no va a ser demasiado feliz.
Pizon no había dicho ni una palabra durante todo el relato de Zirvo. Al principio por incredulidad, pero luego con un escepticismo decreciente, ya que nunca había visto a su amigo tan serio.
-No deberías haber ido, menos aun solo- Dijo Pizon
-¿Y quien me hubiera acompañado?- Replico Zirvo-Los demás son demasiados respetuosos de las leyes, y tu habrías intentado detenerme-
-Por tu propio bien-Agrego Pizon
Zirvo estaba por decir algo cuando un grupo de guerreros de otro clan pasó a su lado, devolviéndolos a la realidad.
-Ya casi llegamos, veras que no será un ritual típico-Dijo Zirvo proféticamente.
Se acercaron a la orilla del lago, viendo a todos los clanes reunidos, tomaron sus lugares rápidamente bajo la mirada de reproche de su líder.
El ritual no comenzó de la forma acostumbrada, ya que la Sacerdotisa iba a hacer un anuncio.
-La ceremonia de este día será diferente-Anuncio la mujer
-Ha ocurrido una tragedia y la cuota de Mana solo será la mitad de lo acostumbrado-
-Solo la mitad de los machos podrán aparearse con las Sacerdotisas-
Todos tomaron la noticia con gran desilusión, ya que eso significaba una reducción de su población para la siguiente temporada.
El resto de la ceremonia se llevo a cabo de la manera acostumbrada. Y los huevos quedaron sumergidos a pocos centímetros de la superficie, aguardando.
Las tribus fueron dejando el lago poco a poco.
-Te lo dije- Le dijo Zirvo a su compañero.
-No son buenos tiempos para ser un mosquito-
3 de febrero de 2011
Presentan un diario exclusivo para iPad - La Nación Cultura
Se trata de The Daily, del grupo del magnate Rupert Murdoch, que busca así atraer al público joven y facilita la interacción con el lector
1 de febrero de 2011
John Connolly: "Atormento a mis personajes" - Revista Ñ
El autor que se atrevió a incluir elementos sobrenaturales en sus novelas policiales dice que los lectores del género quieren que les cuenten lo mismo de mil maneras diferentes.
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